Gerardo Niva

La conclusión a la que se llega después de hablar con Gerardo Niva es que es un dj muy reflexivo. Analizamos junto a él, entre sándwiches mixtos y coca-colas en un céntrico bar de Madrid, cómo se ha desarrollado tan prolífica carrera, con algunas con dificultades ya que en la mesa de al lado dos octogenarios mantienen una tertulia literaria a gritos provocada por la poca pila de sus “sonotones”, es lo que tiene el underground.
Gerardo Niva

Gerardo Niva

¿Cómo llegas a la música electrónica en el año 1988?
Con 16 años, en Alicante tenía un amigo que llevaba un bar de copas. En levante era la época del “New Wave”, era una música muy especial, una mezcla de rock con pop y con una electrónica que acababa de salir. Empecé a trabajar en la barra y en cuanto podía me iba a los platos. Luego vinieron dos años de silencio, pero se me quedó metido el gusanillo. Empecé a conocer gente, sitios, y siempre me acercaba a la cabina, me quedaba hipnotizado viendo y oyendo. Un buen día, también en el 88, en uno de estos sitios el dj lo dejo, fui a los dueños y les dije que yo era un dj con mucha experiencia…y me cogieron! Eran otros tiempos en los que la música en las discos no tenía el lugar que ocupa ahora. A partir de ese momento empezaron a salir curros, unos mejores, otros en antros. También había épocas en las que no curraba casi y me planteaba si esto tenía futuro…pero seguía. Ya nunca se me quitó el nervio.

¿Por qué estilos ha evolucionado ese nervio?
Los primeros años no tenía un estilo realmente definido. Era más bien un dj joven que intentaba hacer bailar a la gente con la música que era apropiada en cada sitio. Por otra parte había dj´s que me gustaban y quería hacerlo como ellos, su estilo influía en mí. Con los años fui madurando mi personalidad musical. En la primera época, como ya he dicho, estuve influido por la “New wave”, pero partiendo de ahí y de manera muy resumida, evolucioné hacia sonidos mas negros llegando a pinchar “todo lo contrario”. Mi set se volvió más orgánico, con toques étnicos, africanos y latinos, y esto fue casi una religión, algo alucinante. Estuve así unos años hasta que en un determinado punto comencé a hacer el camino a la inversa. Ahora estoy otra vez en un momento más electrónico con un fondo punk, funk, rock, disco; ha cambiado todo, no sólo los discos, también la manera de ponerlos, de estructurar la sesión, y la forma de bailar de la gente.

¿Qué opinas de los dj´s que se queman por el camino por explotar un sonido?
No todo el mundo tiene que ir cambiando, porque el objetivo no es cambiar, sino que haya comunicación y cada uno lo consigue de una manera. Si el cuerpo te pide permanecer en un estilo y te sientes bien ahí, pues profundizas en él y adelante. Mi experiencia ha sido que según he ido cambiando de sonido he despertado mi emoción y he conectado con la gente.

¿Qué recuerdos tienes de las Rave del Goa?
Recuerdos me suena a algo que se fue. No sé si se ha ido la Rave del Goa, pero si hace tiempo que no hay una. Empecé a pinchar en el Goa (sin rave) hace ocho años, así que considero que ha sido una buena parte de mi trayectoria. Los Primeros 3 o 4 años el Goa fue en Flamingo, una sala de 400 personas y allí conocí a un grupo de personas que me han aportado mucho desde entonces y con los que todavía hoy tengo una buena relación. Allí se forjo la Rave del Goa, con un cartel de invitados y un despliegue mucho mayor… Cuando había una Rave del Goa estaba pensando en ello toda la semana anterior. El reto para los residentes fue adaptarnos a un grupo grande de gente, manteniendo nuestro estilo. Es excitante pinchar para pistas grandes, se mueve mucha energía.

Si no estás seguro de que se haya ido es que es posible que vuelva el Goa…
En el Goa soy uno de los dj’s residentes, junto a Roberto Rodríguez, así que no soy el que toma esas decisiones. Sé que ahora se han tomado una pausa, pero eso no quiere decir que no las vaya haber de nuevo. No tengo noticia de que sea un proyecto cerrado.

Cuatro años de residente en el Mondo, ¿siguen las ganas?
El motor de Mondo son las ganas. Lo que ha hecho posible esta sesión es que somos un equipo de gente dispar, con Agatha coordinándonos y el apoyo de una buena sala, con gustos comunes y con aprecio por nuestro trabajo. Intentamos mejorar unas cosas, cambiar otras… sigue habiendo mucha gente que venía al principio, también hay gente nueva. Todo ha ido evolucionando, y eso hace que la emoción y las ganas estén siempre ahí, como el primer día. Por mi parte, después de 4 años me sigo poniendo nervioso antes de empezar a pinchar. Intento que cada sesión sea distinta a la anterior. Intento repetir lo que creo que merece la pena repetir, sólo eso. Si suena un disco que sea por que tenemos ganas de que suene. Si alguien nuevo empieza a trabajar que sea por que de verdad le gusta la sesión. Aprovecho para hacer publicidad, “el día 25 de marzo es el aniversario”.

¿Te pones muy nervioso?
Un poco, antes de empezar a pinchar. A veces me planteo si podría cambiar ese momento pero en el fondo es mi manera de ponerme en funcionamiento. Es un momento en el que me propongo conectar, lo busco… y cuando sale, en ese momento merece la pena. Normalmente en cuanto empiezo a poner discos me suelto y empiezo a disfrutar.

¿Crees que el público de los jueves es distinto?
Creo que hay complicidad entre la gente que salimos el jueves: estamos en un club y mañana hay que despertarse pronto, estamos robando horas al sueño… pero no nos vamos porque esto nos gusta… así que vamos a disfrutar al máximo del momento!

¿Prefieres tener la residencia los jueves para poder pinchar en más sitios el fin de semana?
Si, me da libertad para moverme los fines de semana; aunque también cuento con que hay gente que no puede venir a vernos.

Como promotor ¿qué opinión te merece la actual escena musical en España?
Es una escena que va avanzando y que tiene su velocidad. Las ciudades grandes suelen tener una escena más fuerte, pero también hay otras ciudades con sesiones interesantes. Barcelona es un gigante en electrónica y eso lo sabemos aquí y en todos lados. Madrid tiene sus cosas, está Mondo, entre otras, (se ríe) y creo que hay una progresión. Me siento bien con lo que hay, lo que no quita para que quiera que haya más, porque hay mucho que hacer. También es verdad que hay mucho de una “noche” que a mí no me interesa, más en plan negocio que otra cosa. Me he encontrado con personajes que… tela! y a veces lo he pasado mal por esto. Creo en una noche en la que vayamos a un sitio y nos llevemos “algo” de allí. Si voy a un club o discoteca es porque quiero salir, pasarlo bien y me aporta algo ese sitio. No me merece la pena salir por inercia, sin importar dónde ni cómo.

¿Existe un postureo provocado por una moda?
Me parece bien que haya modas, a través de ellas conectamos con nuevas ideas. Nos gusta expresarnos con la ropa, la música… Lo bueno es que al final muchas personas diferentes con nuestras modas y gustos nos juntemos en un sitio y disfrutemos de lo mismo. El problema es cuando una determinada postura nos sirve para encasillarnos o encasillar a los demás, impidiéndonos disfrutar. También podemos ser así, cada uno que elija donde se quiere situar.

Y tu última faceta está dirigida a la producción.
Lo de productor lo diría en voz baja porque más bien estoy empezando. Tengo ganas, le estoy dedicando horas, y estoy conociendo a gente que también lo hace. En este momento participo en un tema con Tyrell (aka Vicente Vincenzo) para un recopilatorio que se va a llamar Mad Electronics para el sello V2 , un proyecto en el que editaran su música varios productores representativos de la escena underground de Madrid. También estoy haciendo cosas con Iván Smoka, y Álvaro Cabana, que me están ayudando a producir con ellos y con los que disfruto mucho en el estudio.

Entrevista publicada originalmente en Clubbingspain.com