¿Por qué nos obligan a ser piratas?

Siempre he sido un gran consumidor de música. He gastado durante muchos años una gran cantidad de dinero en comprar música. Primero porque lo disfruto, y segundo porque por razones profesionales necesitaba comprar todas las semanas vinilos para pinchar (podía comprar unos 10 vinilos a la semana). Como dato, un vinilo del que puedes aprovechar un tema (en contadas ocasiones dos) venía a costar 12€… Hagan sus cuentas.

Primero apareció Napster. Conexiones lentas, mala calidad de las copias y el reducido catálogo hacía de aquello de descargar música una aventura. Más tarde llegó Emule y la cosa empezó a mejorar, pero para el que le guste la música era complicado encontrar música a 320kbps. Emule abrió el camino a muchos otros como AudioGalaxy, WinMX, KaZaa o eDonkey. Después apareció BitTorrent, que nunca tuvo gran cosa para música, siendo más apropiado para películas, series, software… Y más reciente la descarga directa con Megaupload, Rapidshare y los miles de servicios que existen. Siempre que he descargado un disco que merecía la pena lo he comprado, es lo que tiene ser un melómano.

Para mi, el punto de inflexión ha sido Spotify. Desde que conseguí mi primera invitación el 11 de febrero de 2009 no he vuelto a necesitar descargar ninguna canción. Tengo a mi disposición un catálogo suficiente de música para satisfacer mis necesidades. Pago gustosamente los 10 euros mensuales por una cuenta premium, que es una cantidad despreciable frente al dineral que me gastaba antes en música. Puedo disfrutar de la música donde quiera gracias a la app para iPhone. Y no me ocupa espacio, que para mi empezaba a ser un problema el tener cintas, CDs, vinilos…

Spotify

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Y ahora la pregunta ¿por qué no hay un modelo igual para películas? Si quiero ver las series o películas que me gustan, en versión original, no me queda más remedio que descargarlas. No tengo ninguna otra opción. He probado servicios como Youzee, pero todavía les queda un largo camino por recorrer; catálogo muy escaso, pocas películas en versión original, y menos todavía en HD. A Netflix le están haciendo la vida imposible para que no desembarque en España. La industria tira piedras contra su propio tejado luchando por una forma de hacer dinero que más temprano que tarde morirá. Porque el problema no es legislativo, es un cambio en el modelo de negocio.

Lo mismo se puede aplicar para el sector editorial, que no están sabiendo aprovechar la gran cantidad de eBooks que se están vendiendo para ofrecer sus catálogos en formato digital. Y lo peor es que lo poco que sacan lo hacen a un precio desorbitado. Me imagino a los jefazos de estas grandes empresas con su corta visión pensando “para lo que me queda en el convento me cago dentro”.

La solución parece sencilla, contenido digitales de fácil acceso a un precio razonable. Es la nueva realidad, el que quiera que se apunte, el que no lo haga desaparecerá.